Irás
y no volverás. En 1992, entrevisté a José Emilio Pacheco
en Guadalajara. Con sencillez y cordialidad extraordinarias, me dijo, entre
otras cosas, que estuvo a punto de nacer en esa ciudad y no en el Distrito
Federal, como ocurrió en 1939, toda vez que su padre estaba adscrito a la zona
militar de la capital jalisciense y su madre vivió ahí con él hasta el séptimo mes
de embarazo. Lamentaba no saber mucho sobre esa etapa de la vida de sus progenitores.
“Una de esas cosas terribles que uno nunca hace —dijo— es preguntarle a sus
papás ciertos detalles que uno sólo llega a entrever en ciertas conversaciones.
Los detalles nunca los preguntas, pensando que ya habrá oportunidad y de
repente se mueren tus padres y también sus contemporáneos”. Recordó que comenzó
a publicar en 1957 en la revista Estaciones,
gracias al poeta Elías Nandino. Y al referirse a la suerte de sus libros, señaló:
“A un libro yo siempre lo comparo con una botella al mar. Nunca sabes en qué
manos va a caer, ni qué se va a hacer con ese libro. Eso me parece muy bonito”.
La tarde del domingo 26 de enero de 2014, el escritor falleció en la ciudad de
México. Lo mantendrá vivo para siempre su palabra, diáfana y certera. Escribió el
poeta en Al terminar la clase: “Más
temprano que tarde la poesía/ llega a los claustros/ Bibliotecas que no
consulta nadie/ líneas en un fichero/ opiniones de cuarta o quinta mano/
comentarios triviales haz de anécdotas/
en el salón de clases/ (auditorio cautivo indiferente)/ 'Cultura' en fin y 'tradición'/
Es triste/ Sin embargo la llama no se extingue/ Sólo duerme/ prensada y seca
flor en un libro/ hasta que de repente/ vuelve a encenderse viva”.
domingo, 26 de enero de 2014
domingo, 20 de junio de 2010
MONSIVÁIS, IN MEMORIAM
El escritor y periodista Carlos Monsiváis nació y murió en la ciudad de México (4 de mayo de 1938-19 de junio de 2010). Amó, sufrió, recorrió y describió sus calles y sus noches. Su griterío y su silencio. Fue el ajonjolí de todos los moles en los diversos ámbitos de nuestra cultura. En enero de 1989, lo entrevisté. Generoso en su conversación, no eludió ninguna pregunta. Sobre cualquier tema tenía opinión. Esa ocasión le pedí dijera qué entendía por cultura popular y respondió: "En este momento designa lo que se vende y consume por el pueblo; las creencias y prácticas que no han perdido su vigencia y el método popular para asimilar los ofrecimientos de la industria cultural. Sin embargo, en la cultura ya están Beethoven y Mozart, Cervantes y Sabines, Goya y Picasso. La cultura popular se ha ampliado y enriquecido y hay que responder con ofrecimientos que tomen en cuenta su madurez y diversidad. El pueblo está preparado para ello. No se tiene el hábito de la música clásica, por ejemplo, pero la capacidad de gustar está en todos". Agregó que debía fortalecerse el uso cultural de los medios electrónicos, "sumidos en la estupidez y la desinformación"; que desde el Estado debía pugnarse por el derecho a la lectura, la desaparición de toda forma de censura y la promoción de las artes en función de las mayorías, "y no sólo de los que caben en el palacio de Bellas Artes". Así esgrimía la palabra. A ustedes les consta.viernes, 18 de junio de 2010
FALLECE SARAMÁGICO
Ya mito, ya leyenda, ya inmortal, falleció el viernes 18 de junio de 2010 en la española población de Lanzarote, Islas Canarias, el escritor José Saramago (1922-2010), Premio Nobel de Literatura 1998. Era uno de los pocos escritores que en tiempos actuales mantenía vigente el compromiso del escritor con causas políticas. Se asumió socialista y comunista. Nacido en Azinhaga, Portugal, en una familia modesta, realizó diversos trabajos antes de definir en edad adulta su vocación de escritor. El evangelio según Jesucristo, La balsa de piedra y El año de la muerte de Ricardo Reis son algunas de las obras en que dejó constancia de su aguda observación sobre las cimas y los abismos en los que incurre el ser humano en su derrotero por la vida. Consideraba que después de la muerte no hay sino olvido.Nota y foto: Fermín Ramírez Gutiérrez
jueves, 17 de junio de 2010
LOS AMOROSOS
El amor es, junto con la muerte y el sueño, uno de los grandes temas que han ocupado inspiración y creatividad de poetas y artista de diversa índole, en todos los tiempos y latitudes. El filósofo Arthur Schopenhauer afirmó que su importante papel se manifiesta no sólo en sonetos y madrigales sino también, y sobre todo, en la vida real donde es, junto con el amor a la vida, “el más poderoso y el más activo de todos los resortes”.Estableció en su ensayo El amor, las mujeres y la muerte que es el fin último de casi todo esfuerzo y tiene influencia perturbadora sobre las ocupaciones más serias, de modo tal que hace cometer tonterías a los más grandes ingenios; “no tiene escrúpulos en lanzar sus frivolidades a través de las negociaciones diplomáticas y de los trabajos de los sabios" y "tiene maña para deslizar sus dulces esquelas y sus mechoncitos de cabellos hasta en las carteras de los ministros y los manuscritos de los filósofos”. Asimismo, promueve los asuntos más malos y embrollados, corrompe las relaciones más preciosas, quiebra los vínculos más sólidos y elige por víctimas la vida o la salud, la riqueza, la alcurnia o la felicidad. Hace del hombre honrado un hombre sin honor, del fiel un traidor, y parece ser así “como un demonio que se esfuerza en trastornarlo todo, en embrollarlo todo, en destruirlo todo”.
El poeta mexicano Jaime Sabines escribió, por su parte, que el amor es “el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable” y también “la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro”.
Esta sección es un homenaje a los amorosos.
Fermín Ramírez Gutiérrez
iTunes Podcast URL: http://ferrag.blip.tv/rss/itunes/
EL PUEBLO DEL VENADO AZUL
Los pueblos indígenas tienen una riqueza cultural que por razones de inadmisible racismo aún se les menoscaba. Cuando bien podría hablarse del arte indígena, se habla de “artesanía”. Cuando se alude a sus lenguas o idiomas maternos de dice que hablan “dialectos”. La mayoría de los mexicanos no los conocemos por sus nombres propios. Se identifica a la mayor parte por los sobrenombres que les dieron los españoles. Los “tarascos”, son en realidad purépechas; los “tarahumaras” son rarámuris; los “huicholes” son el pueblo wixarika (se pronuncia ‘vuirrarica’).Estos últimos habitan el territorio del Gran Nayar, que abarca porciones de Jalisco, Nayarit, Durango y Zacatecas. También tienen un importante centro ceremonial en el desierto de San Luis Potosí. El idioma que hablan los wixaritari (denominación plural, que se pronuncia ‘vuirraritari’) pertenece a la rama conocida como corahuichol. Su vestimenta típica es muy llamativa.
Son uno de los 62 pueblos originarios de México que resisten marginación y olvido, para preservar su cultura y tradiciones. Su pensamiento es mágico y buscan, permanentemente, la armonía de corazón y mente en un equilibrio finalmente temporal, porque se asumen seres humanos y no dioses. La carne del venado azul (el peyote), consumida en ceremonias rituales, les ayuda a limpiar cuerpo y mente, así como a encontrar el sentido profundo de la vida.
Esta sección es un sencillo homenaje a uno de los pueblos que, pese a su injusta marginación, aporta rasgos singulares al rostro de México.
Texto y video: Fermín Ramírez Gutiérrez
URL: http://www.blip.tv/file/3766438/ y http://www.youtube.com/watch?v=RMeOCvIXjwU
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viernes, 4 de junio de 2010
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